viernes, 22 de mayo de 2015

Llamadas Perdidas




“El mundo entero es salvaje por dentro y muy extraño por fuera”
Corazón Salvaje (David Lynch, 1990)


Primeramente vamos con un poco de historia para entrar en situación. La cámara y los soportes fotográficos fueron, como todo buen invento, resultado de los desvaríos de unos cuantos locos en momentos de lucidez y de sus muchos palos de ciego visionarios sobre una piñata rellena con promesas de patentes y determinada gloria. En ese extraño carrusel físico-químico y soñador, tío-vivo de caballitos empíricos o delirantes, se sentaron las bases de un caramelo que vendría a revolucionar un sector de la comunidad científica y artística y, asombrosamente, la sociedad y el mundo moderno: ¡la cámara fotográfica!, un arma que actúa como ángel y demonio, que nos acompaña sentimentalmente y a su vez puede subrayar continuamente la volatilidad del tiempo. No sería descabellado afirmar que dos de los grandes inventos de la historia reciente fueron el cine y la fotografía, que con su poder reflectante, aglutinador y narrador condicionarían en parte las vidas y el entendimiento de un sector importante de los habitantes del mundo moderno. Aunque, tirando piedras contra mi tejado, podemos añadir que, analizándolo fríamente, no sirven para mucho. Es más, podrían ser fácilmente prescindibles. Sin ellos seguiríamos respirando tan ricamente. Pero es muy posible que fuéramos peores.

La cámara fotográfica, aunque no se puede considerar la verdadera existencia de tal objeto hasta bien entrado el siglo XIX, tiene su origen allá por el Renacimiento cuando los pintores echaban mano de un truco de tahúr para ayudarse en sus labores. El fenómeno que conocemos como cámara oscura, entonces una incómoda habitación, consistía básicamente en un agujero en la pared que proyectaba contornos de la realidad propiciados por el efecto de la luz para trazar sobre seguro con el pincel. No fue hasta tiempo más tarde, rueda que te rueda el planeta, que se abre la posibilidad de ir reduciendo las dimensiones de ese fenómeno para ayudar a los artistas y profesionales de dibujos, grabados, pinturas y demás maravillosos despropósitos de la razón. Pero hete aquí que, giro fabuloso de los acontecimientos, eso sentó las bases para atrapar la luz. La historia señala que en 1727 se dieron los primeros pasos a tener en cuenta en la construcción de esa milagrosa ficción de realidad perpetuada que se vino a llamar fotografía. Fue cuando el naturalista Johann-Heinrich Schulze realiza unos experimentos por los que, para ponerlo de manera sencilla, se sirvió de una combinación de tiza y plata para avanzar en la posibilidad de imprimir con vago éxito la luminosidad sobre una superficie. Eso lo unimos a la cámara lúcida para retratistas desarrollada por el científico inglés William Hyde Wollaston y -¡bingo!- tenemos la base de todo lo que vino a continuación. Soporte impresionable y cámara, vamos que nos vamos. Entonces, salto mortal, en 1820 llega Niépce con su papel emulsionado con cloruro de plata y una caja cuadrada con lente con la que realiza la primera fotografía conocida, una vista desde su ventana. Sus resultados son los denominados “puntos de vista”, poético nombre para unas pruebas científicas. Ah, el argentum. ¡Viva la plata! Es tan importante o más que la óptica en esta aventura. Daguerre, bucanero de este episodio donde los haya (y hubo unos pocos), se apropió del descubrimiento de su predecesor en connivencia económica con su heredero y, mejor aclararlo para darle lustre a su aporte, su solución de yoduro de plata mejoró el proceso cuyos resultados fueron conocidos como “daguerrotipos”. Pero fue William Henry Fox Talbot y su calotipo (1830) el que se reservó la gloria, ahora tan deslucida por estar pasada de moda, de dar con el uso de la imagen en negativo. En este punto es donde damos por primera vez en la historia con ese nombre tan extraño y simple a la vez, “fotografías”. A partir de ahí apretamos el acelerador. Los soportes progresaron notablemente: colodión, melanotipo, ferrotipo, ambrotipo, placa, negativo… Y en cuanto a las cámaras se puede decir que el primer prototipo a tener verdaderamente en cuenta para el desarrollo comercial es el obturador de plano focal por ser fácilmente portable y abrir la posibilidad a los fotógrafos de prescindir del uso de las pesadas y molestas herramientas que utilizaban entonces. No en vano las llamadas “cámaras espía” o “cámaras detective” empezaron a poblar las calles con su turbador “clic”, aunque la imagen resultante era harto minúscula. Pero pronto aparece el primer nombre fácilmente reconocible de esta gesta: George Eastman, un fabricante de placas, encuentra el éxito definitivo con su cámara con rollo de negativo, a la que bautiza con una rara y caprichosa palabra, Kodak. En 1891 los 25 dólares de su precio daban derecho al procesado del negativo a cargo de la empresa. Su publicidad rezaba: “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”. Pues ya las tenemos, las cámaras “instantáneas” para el gran público. Para profesionales se podía montar otro visor que ofrecía la posibilidad de copias más grandes. Pero con el inicio del siglo XX las populares cámaras réflex solucionaron aquella división. Y a partir de ese momento la historia es bien conocida. Los profesionales tenían un instrumento para sus avatares y en el ámbito doméstico las gentes atesoraban memorias queridas de sus momentos, fueran viajes o reuniones familiares o lo que les apeteciera.

Y aquí echamos el freno. De todo ese proceso hay algo por lo que he pasado de puntillas y no he puesto suficientemente de relieve enfrascado en contar sucintamente la intrincada evolución del invento[1]. Y es que en su origen y durante una parte del siglo pasado esa división entre comercio y profesión con respecto a las fotografías era, por así decirlo, inconcebible. El dilema empieza a tomar forma, exclusivamente, a partir del feliz acontecimiento comercial de haber llevado una cámara a la mayoría de hogares. Hasta entonces y, salvo pequeñas excepciones como las “cartas de visita”, invención de 1854 que permitía sacar varios pequeños retratos de una tacada y que forjaron algunos álbumes familiares de la época victoriana, las fotografías eran escasas y convenientemente servidas por los profesionales. Todo lo más podemos señalar un aparte en los que adoptaron el invento como forma de expresión artística[2] pero debemos tener en cuenta, incluso, que la crítica artística utilizó de forma despectiva el término “fotográfico” en algún momento para referirse a todo aquello que no les satisfacía. Las primeras imágenes están relacionadas con ensayos y prácticas o con el oficio, nada que ver con las memorias íntimas que han forjado su popularidad. Es a lo largo del siglo XX que cambia su escenario general y forman parte, por igual, de la conciencia social y el recuerdo emocional individualizado.

Vayamos pues, salvada la introducción histórica, al escenario en donde nos encontramos ahora. En la actualidad, con el avance brutal y en esencia afortunado de la democratización casi absoluta de la fotografía y por consiguiente la difusión amplia e inmediata de las imágenes, principalmente en el batiburrillo de las omnipresentes y exitosas redes sociales, se celebra un tipo de captura fotográfica que más allá de responder al deseo de fijar experiencias, advierte a voces de un culto progresivo y algo desmedido a un escaparate mediático en diversas plataformas concebidas para que los usuarios se mantengan en contacto pero que al mismo tiempo sirve para ponderar imagen pública, sirviéndose de las fotos para ganar y disfrutar aliento particular o tribal, preferentemente en su más rápida confirmación. La popularidad definitiva en países tecnificados de la fotografía, concretado en que se acarrea diariamente una cámara integrada en el teléfono móvil, y por consiguiente su uso diario, ha alentado aún más si cabe esa característica, irreductible y progresiva, de sobreexposición voluntaria de pasos privados, la intimidad operando en ocasiones como refugio y coartada de manifestaciones en las que se observa fanfarria para asuntos muchas veces cándidos. ¿Por qué aplaudimos entonces? Inercia inevitable. Se comparte y exhibe jolgorio o consumo para mostrar y lograr asomos de una vida plena, se hacen muchas fotos pero algunas de las motivaciones se revelan pueriles o jactanciosas. De mano en mano viajan esos espejos, publicados a voluntad para mostrar reflejos pasajeros de cualquier situación particular que nos haga estar presentes para los demás. Industrialización de las relaciones y la actividad, para bien y para mal. No se busque aquí censura pretenciosa ni pataleo retrógrado alguno, en realidad sólo un poco de luto personal por la pérdida de fuerza de la captura fotográfica, que se viene sustituyendo por una acepción desechable o efectista del invento al servicio de la aceleración del cableado voraz de las emociones. Líbrenme los malentendidos de parecer aguafiestas, no es esto tampoco reproche ni siquiera deseo de ir a contracorriente, más bien perplejidad por la posible alienación y frialdad derivada de servicios que posibilitan lo contrario e incluyen la fotografía como uno de sus ingredientes. Y en los que los implicados aplican, incluso para asuntos privados y a veces sin saberlo de tan asimilado que se tiene, trucos fotográficos y dialécticos propios de otros ámbitos, pero que dejan fuera los auténticos matices personales. Trampas de cartón-piedra. De alguna u otra manera todos huimos de los pequeños o grandes naufragios que acarrean las ocupaciones y los límites temporales o físicos, pero un objetivo primario de las redes parece ser dejar escapar cualquier brindis al sol, auspiciados por la facilidad del contacto, con la atención efímera como premio. Nada que objetar, por supuesto, a la celebración de la vida y al diálogo asequible. Ni a la tecnología al alcance, por mucho que los métodos que usamos para ello sean a veces caníbales. Aún más, es motivo de celebración la posibilidad de que familias, amantes o amistades, por ejemplo, afiancen reiteradamente nexos de unión gracias a las vías actuales. Muy a favor de cualquier progreso que facilite más entendimiento o reunión voluntaria y, por supuesto, sublimación de las pasiones y eventos varios o casi cualquier cosa que nos haga sentir bien. Pero en el intento de salvar distancia o matar tedio, lastres y carencias, de alguna forma parece que se asume el uso de las fotografías a la manera de un onanismo público y tosco (¡fast-food para la mirada!), mal que me dolería si eso anuncia que otros anhelos de la fotografía fueran a difuminarse. Aparejado a todo ello debemos tener en cuenta que es notable la pérdida o empeoramiento paulatino de soporte físico. ¿Valorar las fotos si cualquiera puede hacerlas? La carne en el asador de una imagen fotográfica puede pasar desapercibida si no se le pone atención. Plana se muestra para el que no quiera ver. Y, puestos los medios, hacer “buenas” fotos está al alcance de cualquiera si se interesa un poco. Anestesiados pues por el exceso, el trabajo remunerado se vuelve una quimera, especialmente para quien no encaje en la armonía popular, obligados a ser amables en los temas elegidos. Deja poco lugar para mostrar singularidad o metáforas. Está en nuestra naturaleza subvertir los instrumentos, pero la posibilidad con frecuencia nos supera. Generamos armas de doble filo, que con el uso se vuelven romas. Guirnaldas mojadas. Los diletantes bien amordazados. ¿Vamos camino de sublimar la insipidez? Se me antoja, así las cosas, una tendencia casi compulsiva, en general, a servirse de una cámara como medio para, además de adornar sin ardor historias personales, crear un limbo parcial, prisionero de la inmediatez indiscriminada o grupal, perdiendo por el camino elementos memorables o aprendizajes. Dicho todo lo cual puede surgir una cuestión básica: ¿no estoy confundiendo aquí la práctica del simple usuario con el que quiere dar otros usos a una cámara? Ojo, no se trata, ni mucho menos, de elogiar la nostalgia ni de atacar la vanidad súbita o el típico “yo estuve ahí”, ni siquiera constatar el creciente afán de protagonismo y popularidad por absurdo que se manifieste, pero sí que las fruslerías se tornen por repetición restrictivas para los motivos y el entendimiento. ¿Y qué si además sólo se pretende usar una cámara de forma útil? Pareciera en cualquier caso saco roto si dejan de ser testimonios los momentos elegidos sino exclusivamente alertas tibias de la existencia. Hacerse notar con la simple presencia, inclusive maquillar sistemáticamente. Todos con nuestra mejor sonrisa. En esas acciones básicamente promocionales una parte del cerebro libera sensación de placer y ahí está el germen de esa adicción generalizada a comunicaciones y prácticas algo peculiares (el selfie indiscriminado como su estandarte), interlocución fácil pero, por su uso, con poco margen para desarrollar circunstancias constitutivas en las comunicaciones a través de la imagen. Las fotografías, que alguna vez se caracterizaron por poner foco (o desenfoque) sobre aquello que nos interesa contar, afirmar o conservar, las utilizamos primordialmente como endeble archivo para lograr aprobación o construir dicha pública, simple instrumento. Cabe ahí poco diálogo sino más bien cruce de monólogos fríos, débil fuego nacido prácticamente extinto. Resbalar sobre el hielo una y otra vez. Tal escenario, como peligroso pulso permanente, propiciaría fácilmente, además de imágenes instantáneamente vertidas a la papelera o de fácil caducidad, proliferación de llamadas perdidas, conversaciones ahogadas huyendo del enlace cautivo, la esclavitud de la localización o participación continuada, posibles conflictos de intereses o margen insidioso sobre cualquier elemento que no se ajuste al baile social, despersonalizados así por la caravana virtual. Renovadas obsesiones. Emociones de usar y tirar, estrategias publicitarias aplicadas a lo individual. Alertas disfrazadas de fiebre insulsa, al fin y al cabo. La orilla llena de mensajes en botellas.

La fotografía digital ha convertido además los recuerdos, sin apenas darnos cuenta, en momentos fácilmente renunciables, reiteradas primicias personales repentinas que se alimentan de cualquier vivencia que nos sea relevante de forma harto caprichosa. Los recuerdos más o menos sentidos, que ahora son conservados sistemáticamente en numerosas carpetas virtuales, perviven alterados al servicio del empuje social. Como nuevo logro las fotos, que solían celebrar el halo de lo que fuimos y sentimos, son servidas ahora con celeridad máxima en aplicaciones telefónicas o boletines sociales de la red, acentuando lo que apenas hemos sido. Ruleta rusa que provoca pequeñas memorias fulminantes que se multiplican con el ansia de mínimos galardones. Ponemos acento sobre huellas recientes, algo que puede acarrear no vivir por el placer de vivirlo sino para contarlo o incluso deviniendo curiosamente en la práctica de contarlo para vivirlo. Lo que importaría en ese caso no sería sólo el hecho de disfrutar sino también que lo parezca. La relevancia de esa nueva rutina es cosa de cada cual. Si eso carece de repercusión en nuestra manera de socializar o, el caso que aquí compete, el lenguaje fotográfico, depende de nuestra visión crítica. Pero es posible que si tal empeño se vuelve costumbre no sea para atesorar o conmemorar situaciones determinadas, más bien como continuada y nimia prueba de vida, que en ese caso correría el riesgo de sustituir paulatinamente la sensación de implicación directa para así socializar desde la distancia y, ya que estamos, evitar cómodamente los daños. Por añadido se nos sirve en bandeja la posibilidad de falsear la realidad. Altar para ideas preconcebidas, pedestal de escollos. Combatiendo momentos de soledad y en el empeño de estar permanentemente conectados (algo que no necesariamente redunda para bien en las relaciones) puede que se logre paradójicamente el efecto contrario, más aislamiento. Y decepción. O peligroso desencanto. Todo esto se observa a su vez en parte del trabajo creativo y, a poco que uno tenga por costumbre mantenerse actualizado en la ingente producción más reciente, se manifiesta una tendencia en lo artístico a mostrar series fotográficas (más o menos afortunadas) que contienen capturas de las vivencias privadas y sociales, los fotógrafos no como testigos sino como intermitentes paparazzis de sí mismos y su círculo próximo quienes, si bien no dejan de crear documentos interesantes y válidos, acusan sin pretenderlo poner énfasis en lo casual de la toma más que en la intención. Y personalmente preferiría no ver situarse en la otra esquina del ring a los que confunden lo artístico con lo estrictamente efectista o pretencioso. Uno quiere estar de acuerdo con la ensoñación de Jean Cocteau cuando afirmaba que “el cine sólo será Arte cuando sus materiales sean tan baratos como el papel y el lápiz”, aplicándolo así mismo a las fotografías. Si la práctica desmiente con frecuencia o no esa afirmación es tema sujeto a consideraciones y opiniones. Pero también es factible que la categoría de muchos trabajos, que antes se confiaba a profesionales, se haya visto afectada considerablemente. Y que, al mismo tiempo, donde antes no podían, sabían o querían acceder esos profesionales existan sustitutos con mayor o menor ventura.

Son varias las plataformas que han tenido éxito en la empresa de brindar galería pública mundial a través de la red a cualquier aficionado o profesional que guste de compartir los resultados de su empeño con una cámara. En ese vasto barullo se puede visitar variedad asombrosa de estilos y en muchos casos visionar imágenes de belleza espectacular. El asunto da para años de navegación. Por no hablar de que se puede contactar fácilmente con el espectador o cliente, comparar y comentar los resultados y técnicas empleadas, publicar libros, aprender, recaudar fondos para proyectos, etcétera. Los coleccionistas disponen, como añadido a los tradicionales espacios físicos, de foros virtuales donde adquirir obra. Los amantes de libros de fotografía tienen la posibilidad de encontrar más fácilmente esas piezas codiciadas. Aparentemente la fotografía está más viva que nunca, sorprendente para un oficio en decadencia. ¿Hay lugar en la nueva fotografía para captar el frenesí de arrebatos privados? La búsqueda propia en el lenguaje de la luz y el tiempo que es la fotografía es cosa harto personal. ¿Puede esa labor de búsqueda individual encajar en demandas y encargos profesionales? No sólo estoy convencido de ello, sino que además creo que lo enriquece, añade otras calidades que son importantes y desde hace tiempo viene rompiendo, convenientemente, corsés. El furor de la vitrina mediática o el pedestal comercial que se le ha brindado a todo el muestrario popular (se imita su apariencia para llegar a ese público) parece ir desplazando a aquellos que fijan instantáneas para comprender, simbolizar o documentar, trazando mapas de los sentidos y la existencia que en su peculiaridad o relevancia conforman un sentido interés por lo particular, que sumadas forman lo común. Del mismo modo, al convertirse en una herramienta cotidiana plena de posibilidades, aporta creatividad al alcance de todos, incluso aunque el que la usa creativamente no sea ducho en la materia, sólo que suavizada con facilidad esa aportación para hacerla encajar en la línea de los imperativos de lo comúnmente aceptable. Reflejos de lo automático. ¿Nos producirá indiferencia de tanto usarlo? Claro está que no se puede demandar de la generalidad una labor confesional desinhibida o un esfuerzo selectivo y creativo, lo mismo que no es para nada deseable uniformidad en la producción profesional o artística. Ni tampoco sería recomendable dar por sentado que cuanto más rebuscado más fondo tiene algo. Cada uno tiene sus propias razones y motivaciones. O, simplemente, no las tiene. Para gustos los colores. Y, profesionalmente, el comercio suele mandar. Pero, así las cosas, la tendencia general es usar una cámara por el simple hecho de almacenar o producir, como si de un cajón de sastre se tratara. O cajón desastre. Masivas señales de humo, con la lumbre apagada. Intentos in situ. Y a pesar de disponer de los recursos para desarrollar infinidad de voces propias, la política social suele templar libertad y acogerse al absolutismo de lo políticamente correcto. El actual Gobierno español ya se apresuró a prohibir ciertas pruebas y revueltas inevitables, porque saben del potencial contagioso de las protestas y la transmisión de los testigos. Pero además, aparentemente, el gran público de internet sólo muestra interés por las fotos cuando son retratos de celebridades, belleza física, ternura, farra, moda o vehículos para mofa o chistes malos. ¿Lento suicidio de las posibilidades del medio fotográfico?

Por ahora parece una posibilidad remota ponerle telón al uso creativo de la fotografía, pero en cuanto a estética la realidad empuja, permite poca parada, luchando feroz contra el tiempo en lugar de a favor de lo que fuimos, somos o seremos. Los beneficios y usos mandan. Y ahí vamos, capeando el temporal. A esa fiesta se vendría a sumar la dictadura silente del avance y proliferación del retoque fotográfico y sencillas herramientas aplicadas como una gran mentira mejorada. Pero esa es otra historia[3]. Quiero terminar subrayando que la aparente vehemencia de este escrito, que pareciera a simple vista atizar con mala baba a la actualización de la cacharrería de la época y a la difusión resultante, no es tal. Nada en contra de logros comunes ni risas banales o usos casuales, ni mucho menos de las distintas demandas ni variadas cuitas. No es esa mi motivación, yo también soy cómplice asiduo de algunos nuevos medios, medios que además posibilitan en alguna medida eludir ciertos filtros que son condición inevitable en otros ámbitos. Y en cuanto al uso de una cámara, aún me pillan aprendiendo a andar y ahí seguiremos. En mi caso sólo el propósito de ejecutar cualquier mínimo trabajo personal a “calzón quitao” me libera de la conciencia del pudor y el fracaso. El vértigo, con frecuencia descomunal, de mostrarse sin ambages queda para mí desestimado con ese compromiso sensible, aún a sabiendas de que moverse en la cuerda floja tiene consecuencias. Además en el circo de la producción artística, como en tantos otros, es mano de santo asumir la posibilidad de mudar el traje de domador por el de payaso y viceversa sin mucho drama. O eso, o lo guardas todo en un cajón. Así, al menos, lo afronto yo. Hay que ser libre para poder volar, hay que volar para poder ser libre. Y, como alerta de opiniones únicamente agoreras, se puede tener en cuenta que existieron en otras épocas argumentos alarmistas contra la fotografía como instrumento para ejecutar el asesinato de las artes. Pero, eso sí, vaya desde aquí una pequeña e insignificante rebelión personal contra los riesgos de ver convertidas las múltiples posibilidades de emoción o expresión de la cámara fotográfica y su lenguaje poderoso en vestigio. Educar la mirada, ver distintos puntos de vista, conocer otras existencias, exprimir matices, sacarle jugo a todo. Yo aún no he tenido suficiente de eso, quiero más y bien diversos poemas ajenos de lo cotidiano. Tanto para comunicar como para servir emociones la fotografía, como elemento social y personal, es una herramienta valiosa y útil, especialmente cercana además porque tiene el privilegio de ser extendido rito popular. Y a fin de cuentas, eso sí que no es baladí, mejor no olvidar por el camino de la tecnificación doméstica que la vida es para sentirla y vivirla, en la medida de lo posible. Lo demás, aficiones, algoritmos, consumo, memorias externas u ondas, son complementos o utensilios, sustanciales o prescindibles según la situación e interés de cada cual. Y así me voy de momento, con la música a otra parte, silbando esta tonada:

“En estas noches de frío/ De duro cierzo invernal/ Llegan hasta el cuarto mío/ las quejas del arrabal/ Arráncame la vida/ Con el último beso de amor/ Arráncala/ Toma mi corazón/ Arráncame la vida/ Y si acaso te hiere el dolor/ ha de ser de no verme/ porque al fin tus ojos me los llevo yo “[4]

Juan Pedro Salinero, Mayo 2015.
http://www.juanpedrosalinero.com

1- Para conocer con detalle el fascinante origen de la fotografía es muy recomendable un clásico: Historia de la Fotografía de Beaumont Newhall (1ª edición de 1937).
2- Julia Margaret Cameron (1815-1879), Alfred Stieglitz (1864-1946), Edward Steichen (1879-1973) o Man Ray (1890-1976) son algunos de los nombres pioneros a tener en cuenta en la evolución del arte fotográfico.
3- El juego sobre la fotografía y la ficción ha dado mucho de sí. Se puede mencionar a Cindy Sherman o Joan Fontcuberta como dos imprescindibles. Más recientemente se puede ver una motivación similar al respecto, aunque adaptada a las corrientes actuales, por ejemplo en los proyectos creativos sobre redes sociales de Intimidad Romero (https://www.facebook.com/intimidadromero) y Amalia Ulman (https://instagram.com/amaliaulman/).
4- Agustín Lara, ‘Arráncame La Vida’.

Fotografía: Pasos perdidos, de Juan Pedro Salinero.

Escuchando: Peggy Lee - Is That All There Is? (https://www.youtube.com/watch?v=cylQ9mVR2_I)
Mirando: La Gata Negra (Edward Dimytryk, 1962) (http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-2172/)
Leyendo: ‘Chavales Del Arroyo’, Pier Paolo Pasolini (http://www.nordicalibros.com/ficha.php?id=314


jueves, 21 de mayo de 2015

La Canción De La Bolsa Para El Mareo

LeyendoReading...





'La Canción De La Bolsa Para El Mareo' (The Sick Bag Song)
Nick Cave
Ed. Sexto Piso 2015
[Leer extracto]



EscuchaListen
Tommy Makem·'The Butcher Boy'
Elvis Presley·'Kentucky Rain'
Johnny Cash·'The Mercy Seat'
Procol Harum·'Conquistador (Live with Edmonton Simphony)'
Leonard Cohen·'Avalanche'
Nick Cave·'Avalanche'
Leonard Cohen·'Chelsea Hotel no. 2 (Live 1988)'
The Velvet Underground·'Sister Ray'
Karen Dalton·'Katie Cruel'
Nina Simone·'Blue Prelude'
Roy Orbison·'Uptown' 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Manuel Molina (1948-2015)


Imagen sin acreditar


EscuchaListen
Manuel Molina·'Por Eso'
Manuel Molina & Alba Molina·'Romance De La Pena Negra'
Lole y Manuel·'A Uds. Señores Míos'
Lole y Manuel·'Si Yo Pudiera'
Lole y Manuel·'Dime'
Lole y Manuel·'Bulerías de Manuel'
Lole y Manuel·'Alquivira'
Lole y Manuel·'Romero Verde'
Lole y Manuel·'Tu Mirá'
Lole y Manuel·'Nuevo Día'
Lole y Manuel·'Un Cuento Para Mi Niño'
Lole y Manuel·'Todo Es De Color'
Lole y Manuel·'Con Hojas De Menta'
Smash·'El Garrotín'
MiraWatch
Manuel Molina·'El día que yo me muera'
>Manuel Molina, Poema del cante jondo (Documental)

lunes, 18 de mayo de 2015

Locaciones: Buscando a Rusty James

MirandoWatching...



'Locaciones' (localismo para designar las localizaciones de escenarios para cine) es un conmovedor documental chileno sobre el impacto que el inolvidable largometraje de Coppola 'La Ley De La Calle' (1983) tuvo sobre el director del documental y numerosos entrevistados. Al parecer la película disfrutó de un enorme éxito sin precedentes para una película tan poco convencional en lugares como Argentina, Uruguay o el mismo Chile. Estrenada en salas de cineclub, filmoteca o "arte y ensayo", donde la vida de las películas era corta, fue tal su acogida que el público de aquellas salas fue ampliándose, llegando a reestrenarla y proyectarla sistemáticamente. Incluso sorprende escuchar como influyó en el espectro de opositores de la dictadura de Pinochet, pues gracias al interés que desató mucha gente poco habituada a esos escenarios intelectuales entraron en contacto con tal ambiente. El documental nos presenta bellas imágenes del deambular de su director por la ciudad de Tulsa, donde se rodó aquella película, intercaladas con algunas de sus escenas, mientras escuchamos conversar sobre las razones de que aquella historia marcara un cierto momento de las vidas de mucha gente. No me extraña que el propio Coppola haya quedado conmovido por el documental, que de una manera tan sencilla pero bella y sentida contagia irremediablemente verdadera pasión por el cine y cualquier creación que en determinado momento de nuestras vidas marca un antes y un después. El documental puede verse completo en el cine virtual que su autor sostiene en la plataforma de vídeo Vimeo y al que ha llamado Cinépata.





'Locaciones: Buscando a Rusty James'
Chile 2013
Escrita y dirigida por Alberto Fuquet

domingo, 17 de mayo de 2015

El Infierno de Clouzot

MirandoWatching...




Al parecer el director Henri-Georges Clouzot (1907 - 1977) no era un tipo fácil, sea porque a pesar de su aportación al cine quedara un poco al margen de la nouvelle vague, sea por la precaria salud con la que creció, por las acusaciones (no sin algo de fundamento) de colaboracionista con los nazis durante la ocupación en Francia, o por todo eso y mucho más. A principios de los años 60s se embarcó en la empresa de rodar un sicodrama de guión propio sobre los celos titulado 'El Infierno' para lo que felizmente contaba con la bella Romy Schneider, ex-Sissí Emperatriz, que se atrevía con argumentos cada vez más complicados en el intento quizás de alejarse de aquella imagen angelical con la que inevitablemente se la asociaba siempre. Todo se planteaba como el advenimiento de una película magnífica y un rodaje afortunado pero la cosa se complicó... Entre otras lindezas el actor protagonista Serge Reggiani enfermó gravemente con el rodaje bien avanzado, acusando a la saña del trato que recibió del director como origen de su mal,  y el propio director sufrió un ataque al corazón. Como resultado la película quedó sin terminar. Años después la viuda de Clouzot vendió el guión a Claude Chabrol que la rodó con bastante menos acierto y la estrenó en 1994. Eso sí, la nueva versión de la película contaba con Emanuelle Béart en el esplendor de su belleza como protagonista.
Este documental cuenta los entresijos del primer rodaje. Muy recomendable.

Apparently film director Henri-Georges Clouzot (1907 - 1977) was not an easy guy, either because despite his contribution to cinema he remained a little outside of the nouvelle vague, or the precarious health in which he grew, or accusations (not without reason) of nazi collaborator, or because all that and more. In the early 60s he embarked on the business of filming a psychodrama about jealousy entitled 'L'Enfer' for which he happily hired beautiful Romy Schneider, ex-Empress Sissi, who by then dared to accept more complicated works in an attempt perhaps to get away from that angelic image with which she was inevitably associated. Everything arose as the advent of a great movie and a lucky shooting but things got complicated ... Among other niceties lead actor Serge Reggiani got seriously ill with the shooting quite advanced, accusing the wrath of the treatment recieved from the director as a cause of his sickness, and the director himself suffered a heart attack. As a result the film was left unfinished. Years later Clouzot's widow sold the script to Claude Chabrol that filmed it with less visual talent or risk and the new film was premiered in 1994. The new version of the film had Emanuelle Béart in the splendor of her beauty as the main character. 
This documentary tells the ins and outs of the first shoot. Highly recommended.



Francia 2009
Dirigida por Serge Bromberg & Ruxandra Medrea

sábado, 16 de mayo de 2015

La Sal De La Tierra

MirandoWatching...



El colmo del apasionado por la fotografía podría ser no sentir pasión por el trabajo impecable y comprometido de Sebastião Salgado... Pues aún así lo reconozco, sus fotografías son tan perfectas que me dejan frío y tan sumamente ético que siempre he tenido cierta sospecha. A la vista del documental ese recelo parece infundado e injusto, si bien la película rezuma el sentido homenaje del devoto admirador que debe ser Wim Wenders con el apoyo del hijo de Salgado. Es posible que sus imágenes me sigan provocando esa incierta insatisfacción que me asusta, parece imposible que ese tributo del fotógrafo al planeta que habita, con sus maravillas y sus miserias, no conmueva y uno se siente mal si no es así. En cualquier caso yo me consuelo livianamente pensando que soy más partidario de las imperfecciones, pero lo que importa es que el documental  es un fascinante recorrido por los avatares de este excelso trabajador en favor de lo social, testigo de la aventura de existir que parece notarse en esa mirada sabia y tierna tan suya y en la que al mismo tiempo se adivina remotamente algo de turbación cuando relata algunos hechos terribles que le ha tocado presenciar. Pero lo que convertiría a la mayoría de los hombres en una bomba de relojería, parece haberle convertido en mejor persona. Y la gran mayoría de nosotros jamás tendrá una vida y una producción* que se parezca remotamente a la de este hombre, que (galardones aparte) como poco merecía este magnífico documental. 

It seems a horrible thing to be a passionate for photography and not feeling instant love for the impeccable and comitted work of Sebastião Salgado ... As yet I admit this sin, for his photographs are so perfect and so highly ethical that leave me cold and have always made me suspicious of his methods. After watching the documentary that suspicion seems unfounded and unfair, although the film exudes what it is, a homage from the devoted admirers of his work that are Wim Wenders and Salgado's son. It is possible that his pictures keep on causing me that guilty dissatisfaction that scares the hell out of me for it seems impossible that his constant testament of the planet, with its wonders and miseries, doesn´t move something inside any single viewer. Anyway I slightly console myself telling me I am more in favor of imperfections, but what matters is that the documentary is a fascinating journey through the vicissitudes of his sublime social work, the spectator as a witness of a man talking about his amazing adventures that seem to be reflected in his wise and tender eyes, although at some point the disturbance in his soul for some matters he forced himself to live is shown. But what could have made most men a bomb of rage, seem to have made him a better human being. And most of us will never have a life and a production remotely similar to the one of this man, that (recognition aside) unless deserved this magnificent documentary.


Francia 2014
Dirigida por Wim Wenders & Juliano Ribeiro Salgado
*Para los que vivís en Sevilla: en la Avenida de la Cosntitución, a la altura del Archivo de Indias, puede verse una pequeña muestra de su trabajo 'Génesis'. Hasta el 2 de Junio.

viernes, 15 de mayo de 2015

Dos poemas desconocidos de Jean Cocteau




jueves, 14 de mayo de 2015

La Gata Negra

MirandoWatching...



'Walk On The Wild Side'
EE. UU. 1962
Escrita por John Fante
Basada en la novela de Nelson Algren
Títulos de Saul Bass
Música de Elmer Bernstein
Dirigida por Edward Dmytryk


>La Gata Negra - Cine en B&N (Jose Luis Garci)

miércoles, 13 de mayo de 2015

Chavales Del Arroyo

LeyendoReading...



"Desde la cúpula de San Pedro, detrás del Ponte Sisto, a la isla Tiberina, detrás del Ponte Garibaldi, el aire estaba tenso como una piel de tambor. En ese silencio, el Tíber, todo amarillo, discurría entre las altas murallas, que apestaban al sol a meadero, como si los detritus con que se había cargado más arriba pudieran llevar sus aguas siempre más lejos. Los primeros que llegaron tras la partida, hacia las dos, de los seis o siete chupatintas que se habían quedado sin moverse en la gabarra, fueron los tipos con patillas de la Piazza Giudia. Luego se oyeron las ruidosas pandas chillonas del Trastevere que bajaban medio desnudos del Ponte Sisto, dispuestos siempre a arremeter contra el primero que apareciera. Tanto fuera, en aquel sitio pequeño y sucio; como dentro, en los vestuarios, el bar o en la gabarra flotante, la Ciriola se llenaba: un verdadero escaparate de carnicería... Una veintena de arrapiezos se agolpaban en el trampolín, y las primeras zambullidas comenzaron: carpas, piruetas y saltos mortales. iUn trampolín de apenas metro y medio! iY un chaval de seis años era capaz de tirarse de él! De vez en cuando, se paraba algún transeúnte para mirar desde lo alto del Ponte Sisto. Desde encima del muro de contención, un chaval sin dinero para bajar observaba, sentado a horcajadas sobre el parapeto acariciado por las ramas lloronas de los plátanos. La mayoría de los chicos estaban todavía en la arena o en la hierba escasa y quemada, al pie de la muralla. -¡El primero de la cola! -gritó a todos los chicos tumbados allí un morenucho velludo. Sólo obedeció el Giboso, el espinazo hundido de través y que cayó como una masa en el agua amarillenta, las piernas separadas, golpeándose las nalgas; el resto, con un despreciativo chasquido de lengua, no tardó nada en gritar al morenucho que se largara de allí sin perder un minuto. Pero al cabo de un rato se levantaron y, blandos como franelas, se dirigieron a la cola contoneándose, delante de la gabarra flotante, hacia el sitio de tierra donde estaba el columpio, para mirar al Lordure que, con los pies clavados en la arena ardiente, enrojecido bajo las pesas, intentaba levantar un peso de cincuenta kilos, rodeado de un regimiento de chavales. En el trampolín sólo quedaban el pequeño Rizos, Marcelo, Agnolo y dos o tres más, sin hablar del perro, el ojito derecho de todos."


Extracto de 'Chavales Del Arroyo' (1955), Pier Paolo Pasolini.

martes, 12 de mayo de 2015

Dead Combo



>http://deadcombo.bandcamp.com/music

lunes, 11 de mayo de 2015

Flashazos en el espejo | Jasper Elings



'Flashings In The Mirror'
>Jasper Elings


[vía Metrópolis]

domingo, 10 de mayo de 2015

Amalia Ulman



Amalia Ulman es una artista mutidisciplinar que, entre otros proyectos, utiliza Instagram como arte performativo en una suerte de imitación de los usos populares del medio. This artist, among other porjects, uses Instagram as a performance to imitate some social net behaviours.



EscuchaListen

sábado, 9 de mayo de 2015

Gabriel Sullivan


Foto: Renaud Monfourny


>http://gabrielsullivan.bandcamp.com

viernes, 8 de mayo de 2015

Un Paseo Por El Lado Salvaje



“Tengo la sensación de haber estado en todos los lugares que el señor creó”, pensó Dove, “pero lo único que he encontrado es gente con vidas muy duras. Lo único que he encontrado son desdichas y degradación. Lo único que he encontrado es que aquellos que lo tenían más difícil para salir adelante se afanaban más en ayudar a los demás que los que lo tenían más fácil. Lo único que he encontrado eran dos clases de persona: las que prefieren vivir en el lado de la calle de los perdedores y no quieren salir adelante, y los que quieren ser de los ganadores, aunque el único camino que les quede para ganar sea pasar por encima de los que ya han caído.”*


Fragmento de 'Un Paseo Por El Lado Salvaje', Nelson Algren (1956)

*"I feel like I been everywhere God got land,’ Dove thought, ‘yet all I found was people with hard ways to go. All I found was troubles ’n degradation. All I found was that those with the hardest ways of all to go were quicker to help others than those with the easiest ways. All I found was two kinds of people. Them that would rather live on the loser’s side of the street with the other losers than to win off by theirselves; and them who want to be one of the winners even though the only way left for them to win was over them who have already been whipped."
Excerpt from 'A Walk On The Wild Side', Nelson Algren (1956)



EscuchaListen
Ray Heatherton·'Wheevily Wheat'
'I Didn't Raise My Boy To Be a Soldier'
Mississippi John Hurt·'Goodnight Irene'
Bing Crosby·'Meet Me Tonight In Dreamland'
Billie Holiday·'All Of Me'
Georgia White·'I Just Want Your Stingaree'
Lil Green·'Why Don't You Do Right'
Cab Calloway·'Nobody's Sweetheart'
Lonnie Donegan·'Ain't No More Cane On The Brazos'
The Mills Brothers·'Chinatown, My Chinatown'
Lou Reed·'Walk On The Wild Side'

jueves, 7 de mayo de 2015

Welles


Welles como Hank Quinlan en 'Sed De Mal'


“Orson Welles un gigante con rostro de niño, un árbol lleno de sombras y de pájaros, un perro que ha roto la correa y se ha ido a dormir a un macizo de flores. Es un vago activo, un sabio loco y un solitario rodeado de humanidad”. (Jean Cocteau)

lunes, 4 de mayo de 2015

Lucio


Lucio Urtubia. Foto: Dennis Reese


>El documental - Lucio-RTVE.es A La Carta

"Anarquistas ha habido y sigue habiendo bastantes en el mundo. Los que han tenido que cometer atracos o introducirse en el contrabando para la causa son numerosos. Los que han discutido estrategias con El Ché o han ayudado a Eldridge Cleaver -el líder de los Panteras Negras- son los menos. Los que unido a todo lo anterior, hayan conseguido poner contra las cuerdas al banco más poderoso del planeta mediante la falsificación masiva de traveller checks, y sin faltar un solo día a su trabajo de albañil de construcción, sólo hay uno. Lucio Urtubia, hijo de Cascante (Navarra). Lucio, hoy en día, vive en Paris, retirado. Ha sido testigo -muchas veces parte activa- de varios acontecimientos históricos de la segunda mitad del siglo XX."


'Lucio' (2007)
Guión y dirección: Aitor Arregi

domingo, 3 de mayo de 2015

Peaky Blinders




"- ¿Crees que tu gente es despiadada? Prueba con los míos."
Le dice la chica de clase alta al gángster gitano*
'Peaky Blinders' (Serie TV, Gran Bretaña 2013)
*"You think your people are rtuhless? Try mine.", says the rich girl to the gypsy gangster.



EscuchaListen
Nick Cave & The Bad Seeds·'Red Right Hand'
PJ Harvey·'Red Right Hand'
Artic Monkeys·'Red Right Hand'

sábado, 2 de mayo de 2015

Better Call Saul



"No dije que fueras malo, dije que eres un criminal. Hay criminales buenos y policías malos, curas malos, ladrones honorables. Puedes estar de cualquier lado de la ley. Pero si haces un trato con alguien, cumples con tu palabra. Hoy puedes irte con tu dinero y no volver a hacer esto nunca más, pero tomaste algo que no es tuyo y lo vendiste para obtener una ganancia. Ahora eres un criminal. ¿Bueno o malo? Eso ya depende de tí."
Mike Ehrmantraut
'Better Call Saul' (Serie TV, EE. UU. 2015)
"I didn't say you're a bad guy, I said that you're a criminal. I've known good criminals and bad cops, bad priests, honorable thieves. You can be on one side of the law or the other, but if you make a deal with somebody, you keep your word. You can go home today with your money and never do this again, but you took something that wasn't yours and you sold it for a profit. You're now a criminal; good one, bad one, that's up to you."

viernes, 1 de mayo de 2015

Imitación de rito popular (selfie)




Cuando retorne la calma
De mi campestre región
Quiero dejar en tu alma
El eco de mi canción



EscuchaListen
Beny Moré·'Ofrenda Criolla'
Russ Colombo·'Prisoner of Love'
Fats Waller·'Breakin' The Ice'
Cab Calloway·'Evenin'

jueves, 30 de abril de 2015

Lágrimas en la lluvia



"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia."
Blade Runner (Ridley Scott, 1982)


A mí me gustan los lugares donde aún hay casas que tienden su ropa hacia la calle y las aceras se contagian de las músicas de bares y tiendas, y la gente canta y habla alto, y de los patios sale olor a comida, y los tenderos o camareros lo mismo te escuchan la vida que te dan el parte del día en peculiares establecimientos donde los desconocidos se hablan sin necesidad de presentación previa. Y eso que a mí igual me cautiva un cartel artesanal colorido que los letreros más artificiosos y celebro tanto el olor y sonido de las páginas de un libro y la voz humana (serena o desmedida no me importa) como los colores y utilidades de objetos de plástico y gran parte de la chatarrería contemporánea. Pero prefiero, irrenunciablemente, ver sitios donde hay gatos en los tejados y sus ventanas y balcones emiten sonidos del interior, y hay plazas con brindis y besos y risas, y gentes que no se atienen a las consecuencias o quieren de inmediato y te tocan cuando hablan, que de vez en cuando se sientan en la calle y comen cómo y donde le viene en gana y le dan vueltas y patadas al diccionario. Y, por supuesto, los infantes que más quiero son aquellos que siempre dicen lo que no deben. Soy defensor de las insólitas e inesperadas hierbas que crecen espontáneamente en el cemento, también de los despistes y dislates, y de los bocazas bienintencionados y de las sediciones cotidianas. Son mi familia los que se ríen de su sombra o los que tienen costumbre de ponerse en los zapatos ajenos y les incomodan las costuras de los uniformes o quienes te abrazan en lugar de darte la mano y quienes no se andan con rodeos en arranques generosos y lucen con orgullo las heridas y los que se equivocan sin remedio y los que meten la pata hasta el fondo y los que aman la diversidad y se apartan del sendero marcado y los bufones burlones que desprecian con talento los púlpitos de quienes tienen el mal hábito de avasallar, audaces todos de varios pelajes, artistas en este teatro de la vida, cómicos valiosos de la subsistencia.

Y todo aquel que piense que cualquiera de esas manifestaciones merece desprecio, esos sí que me parecen infames. Lo que eso merece, como poco, es el intento de dignificarlo. Y, aquí es a lo que voy, en esa lucha la fotografía para mí cumple una de sus funciones fundamentales, evidencias profanas parciales y subjetivas, distantes de la servidumbre, ineludible en otros tiempos, del sobriamente delirante Arte sacro (que deleites ha dado por otra parte a los sentidos).

Obligado veo pues a continuación mencionar brevemente y a modo de ejemplo práctico, así a bote pronto y sin necesidad de orden concreto, unos pocos trabajos fotográficos que dejaron huella significativa en mi recuerdo emocional, reseña si acaso escasa y a todas luces insuficiente pero sentida :

Anders Petersen era un joven de 23 años nacido en Suecia que un día cualquiera entró en un bar de Hamburgo, dejó su cámara de fotos sobre la mesa, pidió una cerveza y se encaminó hacia el baño. A la vuelta los clientes se pasaban unos a otros la máquina, haciéndose fotos entre ellos. Petersen tomó el timón de aquella sesión improvisada y comenzó a retratar a esa congregación de asiduos en aquel garito. Eso sucedía en 1968 y se prolongó con el inicio de la nueva década, dos años durante los cuales el joven fotógrafo se convirtió en un habitual más. Así surgió un trabajo memorable y un libro de fotografías que aún a día de hoy sigue encontrando su público, el ‘Café Lehmitz’ (que así se llamaba el establecimiento).1  En aquel local, no muy lejos del entonces aún efervescente y golfo barrio rojo de la ciudad, se dispensaba bebida y camaradería a joviales desdichados de todo tipo, a los que Petersen tuvo a bien retratar como si de una congregación de amigos se tratara, evitando en lo posible una mirada incisiva sobre la peculiaridad y el infortunio. Unos pocos años más tarde Tom Waits tuvo el acierto de elegir la fotografía que aparecía en la portada de ese libro como carátula de uno de sus álbumes más memorables, ‘Rain Dogs’ (1985), lo que dio una notoriedad aún más inesperada a aquella reunión de tarambanas buscando consuelo y fraternidad en un garito de Hamburgo. Gracias, Anders Petersen. Si esa serie fotográfica no existiera, habría que inventarla.

Entre 1962 y 1971 el fotógrafo Josef Koudelka recorrió la antigua Checoslovaquia, su lugar de origen, y continuó periplo a través de Rumanía, Hungría, Francia y España, con la determinación de retratar a los gitanos allá donde pudiera. Esa múltiple estirpe de índole particularmente indómita e histórica tendencia y obligación nómada, que hunde sus raíces en India aunque al parecer por confusión su nombre se deba etimológicamente a la zona egipcia (egiptanos), ha sido protagonista en muchas ocasiones del objetivo de los fotógrafos, ávidos de ejercitar su cámara con un linaje disperso, el romaní, que visualmente tiene mucho que ofrecer y que como fenómeno antropológico despierta irremediablemente curiosidad. Pero el trabajo de Koudelka en concreto es considerado como una de las obras maestras del medio y una joya en lo que a libros de fotografía se refiere.2  La espectacular serie dotaba excelsamente, a pesar de la evidente precariedad material de las vidas retratadas, de sentimiento y dignidad a un pueblo continuamente denostado, para quienes entonces andaba más notoriamente extendida la sospecha habitual, reprendidos por norma y herederos aún de la persecución y el atroz exterminio del pasado.

En el verano de 1936 el poeta, escritor y dramaturgo James Agee y el fotógrafo Walker Evans convivieron con tres familias de algodoneros del Sur de Estados Unidos. Por aquel entonces se extendía con toda su furia la Gran Depresión que azotaba al país. Se trataba originalmente de un encargo de la revista Fortune, que finalmente lo rechazaría debido a la insólita descripción tremendamente personal, superlativa, solidaria, incisiva y empática con la que el escritor ensalzaba a sus anfitriones y por ende a todo héroe anónimo cotidiano. Así que finalmente el trabajo vino a conformar un libro, con el irónico título de ‘Elogiemos Ahora a Hombres Famosos’,3  en el que tanto el empeño poético repleto de hipérboles humanistas de Agee como las pretendidamente testimoniales y descriptivas imágenes a modo de inventario de Evans dotaban de una relevancia rendida a esas gentes inmersas en condiciones durísimas y que, a la postre, como los dos adelantados a su tiempo que eran, sentaría de alguna manera sutil pero firme las bases de un periodismo moderno implicado y de autor. Cabe apuntar, para quien lo desconozca, que el notable intelectual fue guionista de ‘La Noche Del Cazador’ y ‘La Reina de África’ (y aunque no se le haga referencia en ningún momento del metraje no me resisto a recordar de paso la existencia de una estupenda película de Clint Eastwood titulada ‘Cazador Blanco Corazón Negro’ dedicada a los singulares días previos al rodaje de esta última). James Agee también fue póstumo premio Pulitzer en 1958 por su novela ‘Una Muerte en Familia’.

Igualmente cabría hacer alusión a muchos otros trabajos y fotógrafos, como la serie sobre esa banda californiana de motoristas con los que el estadounidense y comprometido rebelde con causa Danny Lyon compartió vivencias, o los integrantes de la banda de delincuentes juveniles de Brooklyn que se prestaron a ser retratados por Bruce Davidson, o la inmersión en la cultura de la tribu urbana de los camorristas y vibrantes Teds del británico Chris Steel-Perkins, o el constante homenaje de Milton Rogovin a los miembros de la clase más desfavorecida (arrebatadoramente inspirado en su propósito por la película de Buñuel ‘Los Olvidados’ y de los que también se ocuparon pioneros como Lewis Hine o Jacob Riis), o la mirada radical sobre los márgenes de la sociedad de Miron Zownir, o las estampas mejicanas intencionadamente políticas de Tina Modotti, o los maravillosos retratos con decidida e inusitada sensibilidad poética de Graciela Itúrbide, o el recorrido que llevó a cabo el renombrado retratista de moda y celebridades Richard Avedon por el Oeste estadounidense perpetuando con una sábana blanca como único fondo improvisado a las gentes más humildes y peculiares de aquellas tierras, desconocidos a los que luego elevaría a la altura de iconos con sus enormes reproducciones fotográficas expuestas en los principales espacios museísticos de todo el mundo, o la lírica de la cotidianeidad que la magnífica fotógrafa Helen Levitt fijaba en sus negativos llenos de vida… Y tantos, tantos, tantos otros.

Pero de momento nos vamos retirando para no hacer esta historia muy larga. Habrá tiempo en otro momento, espero, de hacer hincapié en aspectos diversos relacionados con lo aquí reseñado.

Así que sólo me cabe decir, por ahora, que a medida que se prenden las llamas de pequeños incendios como resultado del desengaño generalizado y surgen leves propuestas para acabar con las coartadas de tanta enquistada frustración y derrota, resultado de la impunidad del saqueo continuado y la mala gestión de unas pocas gentes sin escrúpulos o intereses desbarrados y, por otro lado, percibo riesgo en el hecho de que van ensanchándose las vías para que cinismo, manipulación, censura y moralismo barato puedan ir campando a sus anchas y todo el bullicio, picardía y provocación que adoro se vaya perdiendo en detrimento de unas vivencias asépticas y con pocos matices, vigiladas y auto-exhibidas en reclusos medios de usar y tirar, espero que al menos los testimonios documentales que me importan no se diluyan en tiempos cercanos. Es mi deseo y elección entorpecer en lo posible la eficacia del óxido del olvido y a la vez presenciar con deleite o revés las transformaciones, apretando yo mismo el botón con el dedo que señala (el dedo en la llaga) o difundiendo con las herramientas posibles las intenciones latentes en la labor de testigos que me importan.

Juan Pedro Salinero, Abril 2015
http://www.juanpedrosalinero.com

1. http://www.anderspetersen.se/cafe-lehmitz-4/
2. http://www.magnumphotos.com/C.aspx?VP3=SearchResult&ALID=2TYRYD1KHF54
3. http://www.planetadelibros.com/elogiemos-ahora-a-hombres-famosos-libro-6146.html

Fotografía: Solar (local en desuso en Sevilla), de Juan Pedro Salinero

Escuchando: Billie Holiday – Don’t Explain (https://www.youtube.com/watch?v=lo-EjBgnTOA)
Mirando: Rufufú (Mario Monicelli, 1958) (http://www.acontracorrientefilms.com/pelicula/390/rufufu/)
Leyendo: Ilya Ehrenburg – Julio Jurenito (http://www.capitanswing.com/catalogo.php/julio-jurenito)



lunes, 20 de abril de 2015

Canción del Sueño 76 (La Confesión de Henry) | John Berryman




Nada malo me ha pasado últimamente
¿Cómo explicas eso?  —Yo se lo explico Sr. Bones
Términos de su extraña sobriedad desconcertante
Sobrio como un hombre puede estarlo, sin chicas, sin teléfonos
¿Qué cosa mala podría pasarle al Sr. Bones?
—Si la vida es un sandwich cualquiera

en un descuido de la muerte me uní a mi padre
quien se atrevió en aquel entonces a abandonarme.
Una bala en una escalinata de cemento
próximo a ese envolvente mar del sur
desparramado en una isla, sobre mis rodillas.
—Criado hambriento Sr. Bones,

Te ofrezco este pañuelo, ahora aproxima
tu pie izquierdo a mi pie derecho,
hombro contra hombro, todo ese jazz,
brazo con brazo, por el sublime mar,
canturree un poco, Sr. Bones.
—Nadie vino a verme, así que fuí yo a buscar.


Dream Song 76 (Henry's Confession)

Nothin very bad happen to me lately.
How you explain that? —I explain that, Mr Bones,
terms o' your bafflin odd sobriety.
Sober as man can get, no girls, no telephones,
what could happen bad to Mr Bones?
—If life is a handkerchief sandwich,

in a modesty of death I join my father
who dared so long agone leave me.
A bullet on a concrete stoop
close by a smothering southern sea
spreadeagled on an island, by my knee.
—You is from hunger, Mr Bones,

I offers you this handkerchief, now set
your left foot by my right foot,
shoulder to shoulder, all that jazz,
arm in arm, by the beautiful sea,
hum a little, Mr Bones.
—I saw nobody coming, so I went instead.


'77 Dream Songs' (1964), John Berrymen.

domingo, 19 de abril de 2015

Cirenaica Moreira

Imagen encontradaFound image...



"Me compro unos amigos nuevos y los saco a pasear"
Serie 'Con el empeine al revés' (2003-2006)
Cirenaica Moreira (La Habana, 1969)




EscuchaListen
Calexico·'Cumbia de Donde'
Calexico feat. Takim & Eric Burdon·'Roll Tango'
Carlos Careqa·'E Tudo Fica Azul' (Tom Waits)
Carlos Careqa·'Inocente Quando Sonha' (Tom Waits)
Carlos Careqa·'Guaraná Jesus' (Tom Waits)
Carlos Careqa·'Eu Não Quero Crescer' (Tom Waits)

sábado, 18 de abril de 2015

El Bello Indiferente: Una obra de Jean Cocteau para Édith Piaf



Con subtítulos en Español.

En Octubre de 1963, a pocas horas de diferencia, se apagan dos estrellas máximas de la cultura francesa: Jean Cocteau y Edith Piaf. Edith Piaf murió el 10 de octubre en París, pero su muerte se mantuvo en secreto hasta el día siguiente. Jean Cocteau, en el hospital, alcanzó a saber la terrible noticia el día 11 y la lamentó dos horas antes de su propia muerte. Antes de hacer llorar a Francia con su partida simultánea, tuvieron el tiempo de reunir su sensibilidad y su talento en "El bello indiferente" (Le Bel Indifférent), pieza que montaron con Paul Meurisse y que supuso uno de los grandes éxitos de la joven Edith al principio de su carrera. En 1953, interpretó nuevamente la obra con Jacques Pills.

Una noche de tantas... Una mujer espera la llegada del hombre que ama. Por fin llega. La indiferencia de él da lugar al patético monólogo del amor no correspondido, enfrentando el deseo a la quietud y el amor al desamor. "El Bello Indiferente" es una pieza absoluta, compleja, profundamente humana y llena de contradicciones que retrata a una mujer doliente y a su pareja en el último tramo de su historia.

viernes, 17 de abril de 2015

La Rebelión de Kronstadt



La Rebelión de Kronstadt fue un alzamiento fracasado de los marinos soviéticos de la isla de Kotlin, donde se halla la fortaleza de Kronstadt, contra el Gobierno de la República Socialista Federativa Soviética Rusa. Fue la última gran rebelión en contra del dominio bolchevique dentro del territorio ruso durante la Guerra Civil rusa. [...]


jueves, 16 de abril de 2015

La Rosa de Tokio



La Rosa de Tokio (Tokyo Rose), fue el sobrenombre dado en la Segunda Guerra Mundial por los servicios de contrainteligencia de los Aliados a las radioemisiones deliberadas en amplitud modulada de aproximadamente una docena de locutoras angloparlantes de origen japonés, lectoras de propaganda japonesa dirigidas a las tropas aliadas como medio de guerra psicológica.

El nombre está generalmente asociado a Iva Toguri d’Aquino (Ikuko Toguri), una ciudadana estadounidense nacida en Los Ángeles, California en 1916, hija de inmigrantes japoneses, que viajó a Japón el 5 de julio de 1941, es decir 6 meses antes de iniciarse la guerra, para visitar a algunos familiares y ver posibilidades de seguir sus estudios de medicina allí. El 7 de diciembre de 1941 ocurrió el ataque a Pearl Harbor, lo que cerró sus posibilidades de regreso a EE. UU.

Obligada a buscar un trabajo para mantenerse, fue reclutada por los servicios de inteligencia japoneses para participar en el programa radial The Zero Hour, un programa producido por prisioneros de guerra aliados con experiencia en radiotransmisión, forzados a hacerlo bajo amenaza. El programa consistía en enviar mensajes de los prisioneros de guerra a sus familias, intercalados con música occidental e información local, orientada a desmoralizar a las tropas aliadas. Mucha de la información emitida era suministrada por la Kenpeitai, quien la obtenía del interrogatorio forzado de prisioneros.

Toguri participó primero como traductora y luego como locutora en unos 350 programas, negándose a emitir propaganda antiestadounidense, lo que fue aceptado. Dicho programa era escuchado no solo por la contrainteligencia aliada; si no por todas las bases y unidades a flote aliadas en el frente del Pacífico.

El apodo Rosa de Tokio fue una fábula generada por los servicios de contrainteligencia estadounidenses, lo que al fin de la guerra significó para una ingenua Iva Toguri ser arrestada e investigada por el FBI y los servicios de contrainteligencia del Ejército de los Estados Unidos, siendo liberada después al no encontrarse evidencia de traición alguna. Al regresar a Estados Unidos en 1948, fue blanco de las acusaciones de un periódico sensacionalista, arrestada y juzgada. En 1949 fue condenada a 10 años de prisión y a pagar una multa de 10 000 dólares, con cargos de traición a la patria.

Fue liberada 6 años más tarde y se trasladó a Chicago, donde en 1976 fue entrevistada por un periodista que se interesó en su caso, descubriendo que las acusaciones en su contra habían sido fabricadas por dos ciudadanos japoneses, que dijeron a su vez haber sido forzados por el FBI y la policía militar estadounidense a atestiguar en su contra.

El 17 de enero de 1977 fue indultada oficialmente por el presidente Gerald Ford, que además le devolvió la ciudadanía estadounidense.

Iva Toguri murió el 20 de septiembre de 2006, en Chicago, a los 90 años de edad.

miércoles, 15 de abril de 2015

Niño anarquista



'Un Rey En Nueva York' (Charlie Chaplin, 1957)

martes, 14 de abril de 2015

La leyenda de la Mano Negra



Si una fecha es importante en la historia contemporánea de Andalucía y, particularmente, de Jerez, ésta es, sin duda, la de 1883. A la luz de los tiempos, en la perspectiva de más de ciento veinte y cinco años, aparecen en ella ante nosotros sucesos reveladores, datos de primera magnitud que podrían explicar nuestras tradicionales y difíciles circunstancias sociales, culturales y políticas, hasta el punto de constituir su meditación un punto de partida esclarecedor para el correcto análisis del momento presente.

El año 1883 es emblemático en nuestra pródiga y rica crónica. No será casual que, junto al recuerdo del andalucismo histórico, nacido también –entonces- por la discusión y redacción de la Constitución Federal de Antequera, haya otros acontecimientos que detecten la evolución social y política de nuestro país. Mientras políticos federalistas se afanaban por encontrar respuestas apropiadas al magma andaluz, el río interior de lava ardiente, el ensayo de la revolución, se desbordaba con los famosos sucesos conocidos bajo el epígrafe de La Mano Negra, ocurridos en Jerez y comarca en la primavera del referido 1883.[...]

lunes, 13 de abril de 2015

Carl Johan De Geer






























>'Long Live The Large Family'



EscuchaListen
Roy Brown·'Slow Down Little Eva'
Harry Belafonte·'Mary Ann'
Peggy Lee·'At Last'
Peggy Lee·'Domino'
Gene Pitney·'The Man who Shot Liberty Valance' 

domingo, 12 de abril de 2015

Usted señora



Clint Eastwood: “Usted señora es la… bueno ya conoce el resto”
Cazador Blanco Corazón Negro’ (1990)

Y a continuación le pinta un bigotito al dibujo… Seguidamente pasa a pegarse con el dueño del hotel porque éste maltrataba a un camarero. Clint interpretando a John Huston en los días previos al rodaje de 'La Reina de África’.

sábado, 11 de abril de 2015

Esa chica mala

EscuchandoListening to...




>That Bad Eartha

viernes, 10 de abril de 2015

Chad Moore






































>http://chad-moore.com/



EscuchaListen
Screamin' Jay Hawkins·'Temptation' (Perry Como)
Asaf Avidan·'My Tunnels Are Long And Dark'
Asaf Avidan·'A Part Of This'
Asaf Avidan·'Bang Bang'
Duane Eddy & The Rebels·'Stalkin'
La Féline·'Into The Night' (Julee Cruise)
Tonpei Hidari·'Hey You Blues'
Billie Holiday·'The Mood That I'm In'